Pegado al cuerpo,
aquel calor se iba reproduciendo a cada segundo, y parecía que el aire fresco
que cada noche invadía aquel lugar, se había desvanecido en esos instantes. El
vaho era protagonista de los cristales del coche, la sensación era incómoda, el
agobio no cesaba y las ventanas pedían a gritos ser abiertas. Toda ropa sobraba,
todo oxígeno quería ser respirado, el solo hecho de imaginar un poco de agua
les volvía locos. Pero, sin embargo, prefería el calor sofocante de agosto al
invierno, si eso implicaba estar a su lado.

Elena mis mas sinceras felicitaciones por el blog... he estado viendo un poco y me aparecido muy interesante la forma que tienes de anexar las palabras y de hacer ver al lector lo que en realidad expresas, vives o sientes. Algunos son muy profundos y seguro que alguna de esas sensaciones que relatas nosotros en la vida las hemos tenido. De verdad felicidades... Sigue así...
ResponderEliminarMuchísimas gracias Luismi, como ya te dije ayer, me alegro que gente como tu opine así de lo que escribo simplemente por placer.Espero que sigas leyendo mi blog y te siga gustando tanto como ahora. Gracias por tu comentario :):):)
ResponderEliminarElenita qué buena entrada.
ResponderEliminarSigue asi, bsitos
Aprendí de una buena maestra..... jajaja gracias Sandra un besito :)
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