sábado, 7 de junio de 2014

Crucero por el Mediterráneo

Hola!!! Cuantísimo tiempo hace que no actualizo, pero los que me conocéis ya sabéis que estoy súper liada con el trabajo final de la universidad y ahora que he parado un ratito me he propuesto enseñaros fotitos de mi crucero por el Mediterráneo del que vine hace apenas una semana, porque son unas fotos preciosas y no podía dejar de mostrarlas al mundo!
Fueron unos días espectaculares, cargados de nervios antes de embarcar, y llenos de cansancio y nostalgia después, a la hora de la vuelta, como no podía ser de otra forma, pero hemos disfrutado muchísimo de cada uno de los días, de las ciudades, de los compañeros, del personal tan maravilloso que nos atendió, de las fiestas, de los monumentos y de todo en general. Creo que no hemos podido elegir un destino más bonito y acorde a nuestra carrera porque hemos tenido esa parte de fiesta y locura que tanto anima a los universitarios a elegir otros lugares, pero también hemos podido disfrutar de la parte cultural de cada uno de los sitios, como futuros docentes que vamos a ser. Los dos primeros días desde Barcelona hasta el barco, estuvimos navegando y se hizo muy ameno gracias al equipo de animación que tan bien nos lo ha hecho pasar, tanto por el día en la piscina como por la noche en la discoteca. Íbamos rumbo a Túnez, donde llegamos el lunes y donde pudimos apreciar una nueva cultura extraordinaria, edificios con perfectos detalles orientales y gente desconocida e interesante, cargado a su vez de mucha pobreza pero con el consuelo de ver a los niños y niñas ir al colegio. El martes pisamos Italia, Nápoles, primero en la maravillosa Pompeya, ciudad derrumbada y protegida bajo cenizas del volcán Vesubio, no creo que sea necesario decir que nos quedamos con la boca abierta mientras caminábamos por sus calles y las historias que la guía nos iba contando se iban adueñando de nuestra mente y nuestra imaginación retrocedía a esos años lejanos que allí parecían tan presentes. Lo que más me impresionó fue poder ver figuras y cadáveres humanos reales fosilizados después de que la lava y el fuego les hubiera cubierto, personas con la boca abierta, cogiéndose las rodillas o la cabeza, protegiendo a sus hijos y a sus hogares, animales aterrorizados; en definitiva, Pompeya tiene esa parte espeluznante que, al mismo tiempo, hace que sientas esa magia tan especial. Por la tarde pudimos disfrutar de la ciudad de Nápoles y de probar las famosas pizzas italianas. De vuelta al barco tuvimos una noche estupenda porque todas y cada una de las personas allí íbamos disfrazadas para disfrutar de una noche de carnaval, la verdad es que, para mí, fue la mejor noche, sin duda, porque lo pasamos genial haciendo el tonto. Nosotras íbamos disfrazadas de algo así como rockeras o punkies! No quiero ni contaros cuánto nos costó levantarnos al día siguiente, claro que saber que vas a pisar la magnífica ciudad de Roma hace que levantarse de la cama después de tres horas escasas de sueño no sea tan difícil. Y para qué decir lo que Roma nos transmitió… sin lugar a dudas es una ciudad digna de apreciar y de ver al menos una vez en la vida, yo ahora tengo por seguro que volveré, después de haber pedido mi deseo de DOS monedas en la Fontana di Trevi, que fue una de las cosas que más me gustó, y el momento en el que más me acordé de ti… También visitamos el grandioso Vaticano, la plaza de San Pedro nos parecía de sueño de lo inmensa que era y de la cantidad de gente concentrada que pudimos ver allí, pero no salí del todo contenta, pues apenas pude ver la mitad de las cosas que me hubiese gustado. Florencia al día siguiente me dejó incluso, un mejor sabor de boca, porque alberga en sus calles y en sus edificios un encanto único que ninguna de las otras ciudades me había transmitido. La catedral no puede ser más bonita e impresionante, pero, al igual que en las otras ciudades, supe que tenía que volver a pisarla para ver miles y miles de cosas que me hubiese gustado visitar. Por la tarde nos tomamos un helado delicioso mirando las bonitas vistas de la torre de Pisa y de su catedral y basílica al lado, sentadas en el césped y haciéndonos miles de fotos, y volvimos al barco muy cansadas, como era de esperar. Y por último, el viernes fuimos de esos pocos valientes que, después de la noche ibicenca del día anterior, hicimos el esfuerzo de levantarnos porque no podíamos quedarnos sin ver la ciudad con más glamour, Mónaco. También nos dejó fascinados después de poder comprobar que los coches que por allí circulan, sobre todo cerca del Casino de Montecarlo, estaban lejísimos de nuestro presupuesto económico y de nuestras expectativas, pero al menos nos alegramos la vista! También nos hizo mucha ilusión visitar la curva de la Fórmula 1. Después volvimos al barco y pasamos nuestra última noche navegando por aguas mediterráneas.
La verdad es que repetiría sin dudarlo y que espero volver a hacer un crucero alguna vez en mi vida, sin olvidar la biodramina!!
Aquí os dejo las fotos! Un beso enorme :)