Tenía la mirada fija en contemplarlo. No había algo
que deseara tanto, simplemente eso, una única palabra, su nombre, para siempre,
un pensamiento que cabía en los segundos exactos que dura una estrella fugaz al
recorrer el cielo. Se dice que si no piensas en el deseo justo al mismo tiempo
en que estás viéndola, no se te cumple, pero... ¿sabéis? No estaba preocupada
por nada, pues era él su único y exclusivo pensamiento.
Una
estrella fugaz no hace que los sueños se hagan realidad, pero ayuda a creer que
se pueden cumplir.

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