Recuerdo que los nervios
recorrían mi estómago aquella mañana, que esa noche no pude dormir, pensando
cómo sería aquello de especial, qué aventura iba a vivir cuatro años de mi
vida, cuatro años que ahora ya han pasado como si de una semana se hubiese tratado...
Me bajé del coche deseando pisar las baldosas de alguna clase, de sentarme en
esas sillas que, aunque un poco incómodas, hacían que me sintiese un poquito
más mayor, más madura, más formada, más cerca de mi sueño. También recuerdo que
en la primera clase la profesora nos hizo conocernos por medio de un ejercicio
y a todos se nos veía en la cara el miedo a lo desconocido, así que asustados
comenzamos a hablar, claro que la risa y la vergüenza estaban presentes. Poco a
poco hemos ido aprendiendo, o mejor dicho, hemos aprendido a saber enseñar que
es a lo que queremos dedicar nuestra vida hasta el final de los días, a enseñar
a esas pequeñas personas que son los niños, los que a las 9 de la mañana nos
miran con ojitos brillantes y nos desean buenos días, los que al llegar a clase
nos abrazan, besan, acorralan con sus manitas, nos dan regalos cada día, nos
hacen dibujos y pulseras, nos dicen te quiero... esas personitas que tenemos
que formar para que el presente cambie, el futuro sea diferente, mejor, porque
nosotros podemos conseguirlo. Comencemos a luchar, a demostrar, a hacer que
merezca la pena, a callar las bocas de la gente que no valora nuestra
profesión, a decir al mundo por qué estamos aquí, por qué hemos estudiado esto,
cuánto vale la educación para una persona, un país y una cultura, para una
sociedad, un trabajo y un futuro. Para llegar a todo lo que vosotros, los que
tanto habéis menospreciado esta carrera, habéis conseguido o queréis conseguir,
para eso hace falta aprender, tener una base, que alguien en su día os tendiese
la mano, os recogiera cuando caíais, cuando fallábais, os alentaba, os animaba,
os daba fuerza, os recompensaba y os guiaba. Para eso hacen falta personas con
paciencia, talento, esmero, con voluntad, sacrificio, ganas, valor, con
ilusión, con inteligencia e imaginación, personas que no se rinden, hacen falta
maestros y maestras. Y si volviese a empezar volvería a coger sin duda esta
carrera, porque no todo el mundo tiene una vocación desde muy pequeño, porque
no todo el mundo puede cumplirla si la tiene, y porque yo he conseguido una de
las metas más importantes de mi vida. Gracias a todas las personas que han
estado ahí para ayudarme todo este tiempo, a todos los amigos que he conocido y
que jamás olvidaré, a los profesores, a la universidad, a mi familia sobre
todo.
Solo me cabe decir, gracias
:)
PDT: Tú,
que has sido una pieza clave en esta etapa de mi vida... IBIA
Y ahora os pongo unas
fotitos del día tannnnnnnnnnn especial que fue el 25 de abril de 2014 para mí.







