La
única sensación que puede ser transmitida solamente por una persona en el mundo
entero, en el universo enorme en el que vivimos, en todos los días de tu
existencia; los únicos ojos que te van a mirar como la persona más importante
de su vida, desde el primer momento hasta el último; las únicas manos que te arroparán de
igual manera pese a todos y cada uno de los enormes errores que cometas; la
única presencia que puede mejorar lo peor de esta vida, la enfermedad; la
pérdida más grande y que más dolerá; el amor incondicional, inmediato, eterno,
el que sabes que tendrás ahí cuando lo necesites; es esa única persona que te
tiene a ti en el número uno de su lista de prioridades y que no lo cambiará nunca,
esa persona a la que no le tenemos todas las buenas formas que se merece, a la
que no tenemos tanto en cuenta como debería, a la que no soportaríamos perder
pero no recordamos ese hecho a cada instante, como me gustaría que fuese en
realidad. Personitas pequeñas que se aferran a cualquier beso por la mañana, a
cualquier abrazo en un momento de felicidad o a una simple sonrisa mientras
estamos paseando. Personitas pequeñas, a veces, pero enormes, en el fondo de
los más fondos, tan enormes que su corazón no cabe en el pecho, personitas que
cruzarían un puente ardiendo si nuestra vida dependiera de ello, personas que
se quedarían sin comer un mes para que esa comida la disfrutásemos nosotros,
que trabajarían todo el día para que a fin de mes no faltara nada en casa,
personitas que sacan tiempo de cualquier rincón de su apretada agenda si fuese
algo súper importante para nosotros, aunque les venga mal, tengan la reunión
más importante de trabajo ese día o venga el mismísimo Rey a verlas, da igual,
lo importante somos nosotros. Ojos brillantes, grandes, mirando el trayecto de
nuestra vida sin parpadear ni un instante, ya sabéis, por si acaso se pierden
algo, por si acaso en ese justo, preciso y diminuto momento son necesitadas; manos
que vienen con el brazo incluido, el hombro y el cuerpo entero, por si nos
tenemos que agarrar para no caer; dedos que son capaces de parar cualquier
reloj y construir una máquina del tiempo para facilitarnos cualquier camino;
pies que sostienen años y años de lucha, dolor, lágrimas, esfuerzo, pero en
definitiva, felicidad, felicidad por lo más importante, lo esencial, lo que no
cambiarían por nada en el mundo.
¿Habéis
adivinado ya quiénes son esas personitas enormes? Por supuesto, las madres. Y
yo hoy quiero felicitar a la madre más madre de todas las madres del mundo de
las madres, que eres tú, preciosa, pequeñita, especial, la mejor, la persona
perfecta que tú eres, y decirte lo que no te digo cada día de mi vida: que no
te quiero, que te REquiero, que quererte se me
queda a poco, me queda pequeño y me faltan palabras para nombrar el verbo que
te mereces y que es mucho más que querer a alguien, orgullo inmenso de que seas
tú y no otra distinta. Espero que hayas pasado un cumpleaños inmejorable y
espero que sepas que, aunque te de muchos berrinches, como tú dices, que estoy
aquí para todos los días de tu vida, y que nada en la mía sería igual si tú no
estuvieras al final de cada día, porque es una de las grandes razones por las
que, a día de hoy, puedo sonreír.
Gracias
por darme la vida, el 30 de abril y cada mañana de todos mis días. Te quiero mamá, feliz cumpleaños :)
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