Al principio sientes un leve
cosquilleo, pero poco a poco vas acostumbrándote y sientes que tus poros se
abren uno a uno, se convierten en algo mucho más vulnerable, sensible,
afectivo, susceptibles de ser tocados por esos dedos tan especiales, esas caricias
que se van esparciendo por todos y cada uno de los milímetros de tu piel... No
quieres que pare, se convierte en placer, tus párpados actúan bajo la ley de la
gravedad y no puedes controlar que tu boca se abra lentamente. Es la forma
exacta de acariciar, la manera precisa de tocar, pero sobre todo, son los dedos
de esa persona que sabe poner respuesta al dónde, cuándo y cómo hacerlo y,
seguramente, si esas cosquillas que tanto nos gustan nos la hiciera otra,
pasarían de ser agradables a incómodas. Porque cuando esa persona es
especial, lo es en todos los infinitos sentidos de la vida.
¡Que paséis buena semana bombones! Os dejo unas fotitos de la tarde de domingo de ayer :) Muaaaa
guapísima y unas fotos preciosas.
ResponderEliminarun besito elena
Muchas gracias Sandrita :)
ResponderEliminarYa mismo juntas jajajaja